“Estuvimos 7 a 8 meses trancados, con deudas que nos estaban oprimiendo, pero logramos poder reactivar bajo protocolo. Ahora vivimos una situación bastante compleja, porque si bien las deudas se congelan, las mismas no esperan y se deben pagar”, dijo Bruno Meskin, presidente de la Asociación de Bares de Ciudad del Este.
En ese orden, manifestó que lo ideal era no tener que remarcar precios, pero que que tuvieron que reabrir haciendo lo contrario debido a que no obtuvieron el prometido subsidio del Gobierno por la electricidad, entre otras medidas que no se cumplieron.
Dijo que a partir de agosto recién los bares comenzaron a recibir más clientes a diferencia de julio, mes en el que reabrieron tras la cuarentena total decretada por el Gobierno, por lo que la recuperación sigue siendo muy lenta y una posible nueva cuarentena les dará el golpe de gracia.
Así mismo, Meskin criticó al Gobierno por no haber ayudado a los comercios formales como se había comprometido al inicio de la pandemia. “¿Préstamos? Nadie nos dio bola. ¿Quién nos va a dar préstamo? Lo único que eso hace es endeudarnos más y el tema después es cómo volver a pagar esos préstamos. Yo dependo de la venta y, si no vendo, no pasa nada”, finalizó.