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¿Qué país es el verdadero dueño del mate? Argentina, Paraguay y Uruguay disputan la “autoría” de la infusión

La cadena British Broadcasting Corporation, más conocida simplemente como BBC, realizó una serie de investigaciones y consultas en torno a estos tres países sudamericanos, quienes se atribuyen el mote de “dueños y creadores” del mate. ¿Cómo surgió y por qué es tan consumido en esta parte de Sudamérica?

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¿Qué país es el verdadero dueño del mate? Argentina, Paraguay y Uruguay disputan la “autoría” de la infusión
30 de noviembre de 2017 - 14:20

El mate podría tener un sabor bastante desagradable para el que nunca lo ha probado.

Se trata de un recipiente de madera o hecho de cuerno de ganado (denominado guampa), usualmente con años de desgaste, y lleno de una especie de “pasto verde” acompañado de una pajilla de metal en su cavidad, que las personas chupan sin limpiarlo.

Además, tiene la particularidad de que cada persona que toma hace un singular ruido al final, revelando con una sonoridad muy característica que ya no hay más líquido qué succionar.

Sin embargo, en Argentina, Paraguay y Uruguay el mate es la compañía diaria del que vive y anda solo y un hábito colectivo al que hasta se lo califica como “la primera red social”.

El antropólogo uruguayo Daniel Vidart incluso afirmó que “en todos los tiempos fue el mate el que hizo la rueda y no la rueda la que trajo al mate”.

Este preparado delinea la identidad e idiosincrasia de estos tres países sudamericanos a tal punto que este 30 de noviembre se celebra el Día Nacional del Mate en Argentina, como se ha propuesto hacer el 12 del mismo mes en Uruguay. En Paraguay, desde hace cuatro años, mediante decreto presidencial, el 11 de noviembre ha sido declarado Día Nacional de la Yerba Mate.

Guampas con recuerdos de Buenos Aires, capital argentina, grabado. / Foto: iStock.

Debido a este “nacionalismo matero”, son muchas las discusiones y debates que se generan alrededor de la infusión cuando se juntan argentinos, paraguayos y uruguayos: que si es mejor amargo o dulce, que si caliente o frío, de yerba con o sin palo, en un recipiente chico, mediano, grande (o gigante), si la guampa debe ser de madera o de cuerno de ganado… y tal vez decenas de cuestiones más.

Y, mientras que la discusión se prolonga en el tiempo, se vuelve más y más probable que emerja la pregunta: ¿De qué país es el verdadero rey del mate?

Paraguay es el dueño histórico

“El ritual del mate se ha conservado casi sin ninguna modificación desde hace unos tres siglos”, escribió el antropólogo uruguayo Gustavo Laborde.

La planta con la cual se elabora la yerba mate, cuyo nombre científico es Ilex paraguariensis, es nativa de las regiones subtropicales y templadas de América del Sur, es decir, de Argentina, Bolivia, sur de Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay.

Grabado de fines del siglo XVIII realizado por españoles que retrata indígenas paraguayos cosechando y secando yerba mate, cuyo nombre científico es Ilex paraguariensis.

Se cree que las poblaciones nativas de la región ya consumían esta planta de distintas maneras y con objetivos variados, pero fueron los españoles los que hicieron los primeros registros escritos de su consumo en un sitio en particular: lo que en nuestros tiempos es territorio de Paraguay.

“Con su epicentro histórico en lo que hoy sería la región oriental de Paraguay, los guaraníes fueron los grandes responsables de la propagación de la yerba mate al sur del continente americano”, le dijo a BBC Mundo el uruguayo Javier Ricca, autor del libro “El mate”, ganador del prestigioso Gourmand Awards 2010.

De hecho, varios textos españoles del siglo XVI aseguran que el producto era conocido como “yerba del Paraguay” por viajar desde “aquella provincia”.

Por ejemplo, en la “Historia de la Provincia del Paraguay de la compañía de Jesús”, el padre Nicolás del Techo escribe: “Muchas son las virtudes que se le atribuyen a dicha yerba, lo mismo reconcilia al sueño que desvela; igualmente calma el hambre que la estimula y favorece la digestión; repara las fuerzas, infunde alegría y cura varias enfermedades”.

El 14 de octubre pasado, Paraguay obtuvo el récord Guinness a la mayor ronda de tereré (o mate frío, conocido en países extranjeros) del mundo, en la que participaron 1.332 personas. / Foto: Getty Images.

No obstante, fue el origen divino y poderes sobrenaturales que algunas tribus guaraníes le atribuían al mate lo que acabó por convencer a los españoles y, particulamente, a los sacerdotes jesuitas de prohibir su consumo.

Así, en 1610 la Inquisición de Lima prohibió esta “sugestión clara del demonio”, y en Asunción, capital de la entonces Provincia del Paraguay, se impusieron penas de 100 latigazos para los indígenas y se estipularon 100 pesos de multa para los españoles que consumieran o traficaran yerba, contó el argentino Jerónimo Lagier en el libro “La aventura de la yerba mate”.

Sin embargo, solo 20 años más tarde, la yerba no solo volvería a ser legal, sino que sería utilizada por los jesuitas como la base económica para su expansión territorial, “desarrollando un cuasi monopolio de la comercialización de la yerba mate”, contó Lagier a BBC Mundo.

En los siglos posteriores, varias guerras por motivos geopolíticos y comerciales que golpearon la explotación y distribución de la yerba mate, provocarían que Paraguay perdiera su histórico trono para cederle el récord de producción a uno de sus vecinos: Argentina.

Argentina es el rey de la producción (y del marketing)

“Argentina es el país que más produce”, asegura Lagier, actual director del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) de Argentina.

En los últimos 5 años, Argentina produjo 777 mil toneladas de la hoja verde, de acuerdo a un informe de INYM de septiembre último.

Argentina cuenta nada más y nada menos que con el Papa Francisco como embajador del mate a nivel mundial. / Foto: Getty Images.

Argentina también lidera en exportación de yerba mate con un promedio anual de 35 mil toneladas, siendo sus principales destinos Siria (72%), Chile (14%), Líbano y Estados Unidos (2%), señala el mismo reporte.

A todo esto, se debe tener en cuenta que es el país con mayor superficie de cultivos de yerba mate, totalizando 165 mil hectáreas. De muy lejos, le siguen Brasil (85 mil) y Paraguay (35 mil).

Pero solo estos números no consiguen explicar por qué, a pesar de que le mate es propio de tres países y cuatro estados del sur de Brasil, desde el mundo se observa a la infusión asociada fuertemente con Argentina.

“Argentina se ha caracterizado por tener muy buenos departamentos de marketing y venta de sus productos en todo el mundo. Prueba de ello es su carne, la cual es reconocida y valorada en los mercados más importantes”, dijo Ricca a BBC Mundo.

“Siguiendo este camino, el INYM ha desarrollado acciones de promoción en distintas ferias internacionales de alimentación en países tales como Alemania o Estados Unidos, al tiempo que proyecta ampliar su mercado en India donde el consumo per cápita de infusiones es muy alto”, añadió.

Lagier afirmó: “Estimo que, en cuanto a imagen externa, es el más conocido de los cuatro países por un consumo amplio y por ser quien más trabajó los mercados externos”.

En Argentina, al mate se le agrega azúcar casi en cada cebada.

Argentina es el mayor consumidor de yerba mate en volúmenes absolutos, con cifras que van entre 245 y 260 mil toneladas cada año.

Pero cuando se trata de consumo per cápita, el país más matero es el más pequeño territorialmente: Uruguay.

El “país oriental” de los 3 millones de habitantes es donde se registra el mayor consumo de yerba mate por persona, con un promedio de 8 kilos anuales.

Para tener una referencia, Argentina es el que le sigue con 6,4 kilos por año e incluso en una de sus provincias en las que más se consume, Entre Ríos, su promedio llega a 7, afirmó Lagier.

El futbolista uruguayo Luis Suárez, adonde vaya con el plantel de su equipo y haga frío o calor, siempre está acompañado por su termo y guampa de mate.

El director del INYM sostiene que, si bien las costumbres que rodean a esta infusión se extienden entre los países materos sin conocer fronteras, en Uruguay se da una singularidad que lo distingue de las otras dos naciones sudamericanas: “Toman mate desplazándose, con termo y mate bajo el brazo”.

Incluso a los argentinos, con todas sus estadísticas de liderazgo en yerba mate, les impresiona ver a uruguayos andando en bicicleta y cebando mate al mismo tiempo.

“La evolución del mate en nuestra sociedad, desde la intimidad del hogar al espacio público, es un fenómeno históricamente reciente”, dijo Ricca.

De acuerdo al antropólogo Vidart, “un sector político de la población uruguaya lo esgrimía como una insignia social, como un indicador de rebeldía” durante el gobierno militar de 1973 a 1985.

La extendida costumbre uruguaya de tomar mate en la calle tiene sus orígenes en la resistencia al último gobierno militar y a la migración hacia Montevideo. / Foto: AFP.

Ricca ejemplifica agregando que, previo a estos años, en las reuniones sindicales solo se tomaba café o té. Ahora, “el termo y el mate siempre están presentes”.

En este orden, afirmó que esta peculiar costumbre también pudo verse influida por las oleadas migratorias hacia Montevideo, capital uruguaya, pues “trabajadores y estudiantes que se alojaban en pensiones, solían evadir ese encierro de la piecita saliendo a tomar mate a la calle”.

El mate es como La Pipa de la Paz

El primer fabricante y sembrador, el más conocido o el más tomador son todos los títulos que pueden alimentar horas de debate entre paraguayos, argentinos y uruguayos, pero más como deporte verbal que como una verdadera discusión.

Si hay algo que está claro en esta región sudamericana es que “el mate sigue siendo camaradería, como si existiera un cálido fogón en medio de los mateadores, aunque se tome en un rascacielos y el agua haya salido de una cafetera”, escribió Lagier en “La aventura de la yerba mate”.

Inclusive hay quienes han llegado a comparar al mate con la pipa de la paz de los indígenas de América del Norte, como el escritor y granjero suizo argentino Alberto Roth, quien aseguraba que esta histórica infusión debería disponerse en toda mesa de negociación y diálogo a nivel nacional e internacional.

Cerca del final de su libro, Lagier reconoce: “Sería difícil describir todo lo que encierra este rito del mate, más allá del acto de verter agua caliente en un recipiente con yerba y beber esa mezcla con una bombilla”.

Y culmina: “El mundo se detiene alrededor del mate, tanto con buena charla como con buen silencio”.

 

 

Con información de BBC MUNDO.

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