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Papa abre las puertas a los divorciados pero rechaza el matrimonio homosexual

El Vaticano presentó la exhortación apostólica Amoris Laetitia, producto del debate que se dio en el Sínodo de la Familia. Quedará a criterio de cada sacerdote dar la comunión a divorciados
Papa abre las puertas a los divorciados pero rechaza el matrimonio homosexual
8 de abril de 2016 - 08:24

El papa Francisco volvió a rechazar hoy la unión entre personas del mismo sexo, aunque le abrió las puertas a los divorciados y desean volver a tener una participación activa en la Iglesia Católica, dejando abierta la posibilidad de la vuelta a la comunión. El anuncio fue realizado en el marco de la exhortación apostólica titulada Amoris Laetitia, por los cardenales Lorenzo Baldisseri y Christoph Schoenbor.

Entre citas al escritor argentino Jorge Luis Borges y a Jesús, en el documento dado a conocer hoy en el Vaticano, Francisco resaltó el matrimonio tradicional y reconoció que la vida no es siempre “perfecta“. En tal sentido, señaló que la Iglesia debería ser un lugar de acompañamiento y ayuda, en lugar de una institución de juzgamiento.

En la exhortación de 256 páginas, Francisco cerró las puertas al matrimonio gay al tiempo que pidió comprensión para la comunidad homosexual. La unión debe ser entre un hombre y una mujer, fue la postura repetida por el Papa. Eso, sí: pidió protección a lesbianas y gays de la “injusta discriminación” a la que son sometidos. El Pontífice exigió al clero no usar las “leyes morales” como si fueran armas para condenar a los fieles.

Francisco también exhortó al resto de los obispos y hombres y mujeres de la Iglesia que conduce a no sentarse en el lugar de Moisés para “juzgar a veces con superioridad”. En otro tramo de Amoris Laetitia, el Pontífice manifestó además la importancia de que los padres castiguen a los hijos y de una temprana educación sexual, algo tabú para la Iglesia.

En cuanto a los divorciados, el papa Francisco dejó abierta la posibilidad de que los divorciados puedan volver a participar de la comunión al discernimiento de cada sacerdote. Cada cura deberá sopesar, pues, la relación que mantenga con la persona en cuestión para determinar su nivel de participación en la vida de la Iglesia.

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