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“No te cases ni te embarques” ¿Cómo surgió la superstición del Martes 13?

El martes 13 es catalogado de mala suerte. Si le tenés miedo a este día, acá te ofrecemos conocer el origen de los mitos asociadas a él e, inclusive, algunas maneras de alejar su influencia.
“No te cases ni te embarques” ¿Cómo surgió la superstición del Martes 13?
13 de febrero de 2018 - 13:48

Muchas personas han escuchado más de una vez el refrán “en martes 13, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes”, el cual evoca el tan detestado martes 13 de algún mes, día al que se le atribuye la mala suerte, especialmente en América Latina y España.

Empecemos por el número 13, que es gran parte del mundo considerado de mal augurio debido a la tradición bíblica, por ser la cantidad de personas que compartieron la Última Cena, antes de que Jesucristo fuese torturado y crucificado por el ejército romano.

Además, en el Apocalipsis, justo en el capítulo 13, se hace referencia a la Bestia. En tanto, la rama esotérica del judaísmo habla de 13 espíritus malignos, al igual que leyendas escandinavas, que hablan de Loki, dios número 13 asociado con el engaño y el fraude. En el tarot, así mismo, se le considera un número asociado a la muerte y desgracia eterna.

¿Martes en lugar de lunes?

Los lunes son odiados por la gran mayoría de las personas, quizás por el regreso a actividades laborales después del descanso del fin de semana. Sin embargo, es el martes el día que carga con el estigma. Pero, ¿por qué?

La palabra martes proviene del planeta Marte, asociado en la Edad Media al maleficio y al Dios de la Guerra, por lo que aseguran que este día está regido por el planeta rojo de la destrucción y la violencia.

De acuerdo a varias versiones, fue desde la caída del Imperio Romano en Constantinopla, el martes 13 de mayo de 1453, cuando la jornada empezó a cobrar la connotación de mala suerte. En esa fecha, 800 soldados y 15 embarcaciones enviadas desde Génova, Venecia, y del mismísimo Vaticano, cayeron ante los soldados musulmanes.

El mal suceso se asoció a un eclipse lunar ocurrido entonces, unido a fuertes lluvias que impidieron la entrada de los navíos romanos.

¿Qué no se debe hacer un martes 13?

Si eres supersticioso, existen varias guías a seguir para sobrevivir ileso a un martes 13.

Como es considerado un día de mala suerte, lo primero que recomiendan es no casarse, bajo ninguna circunstancia, así como tampoco asumir ningún tipo de compromiso, a menos que se esperen consecuencias negativas.

Olvidarse de los viajes es otra de las advertencias más populares en países como Argentina, Chile, Venezuela y España, entre otros.

Dicen que romper un espejo un martes 13, traerá consigo siete años fatídicos para tu suerte, hecho que se remonta a la creencia de que en los espejos se resguardan los demonios y, al romperlos, se provocaba la liberación de estos. Otros afirman que eran amenazas de las madonas en Venecia, para evitar que el servicio rompiera los costosos espejos.

Pasar por debajo de una escalera también es algo inconcebible para aquellos que atribuyen vibras negativas a este día. De igual modo, debes evitar cruzarte con un gato de color negro, pues según las creencias, si se te acerca, llevarás la mala suerte contigo.

Además, evita dejar tijeras abiertas. Ello conllevaría quedar soltero para toda la vida o, si tienes pareja, corres el riesgo de que cometa infidelidad.

¿Cómo alejar la mala suerte?

Si por alguna casualidad se incurre en alguno de esos actos, no todo está perdido. Siempre se puede hacer el gesto de cruzar los dedos. Tal acción, según los supersticiosos, conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas.

Otra costumbre de la antigüedad, que hoy seguramente traería la condena de quienes defienden los animales, radica en llevar una pata de conejo en el bolsillo. Esto se debe, de acuerdo con algunas versiones, a que en las regiones medievales de Europa existía la creencia de que las brujas se transformaban en liebres. A su vez, los antiguos britanos (residentes de Britania, antigua región romana) consideraban que las liebres eran criaturas mágicas.

Un remedio siempre a mano es tocar madera. Incluso antes del cristianismo, lo pueblos célticos de Europa rendían culto a los árboles por considerarlos los templo de la santidad y la principal  presentación de los dioses era la Tierra. Esta tradición, posteriormente, también se vinculó con el material del que estaba hecho la cruz de Jesús.

Quizás la solución también podría ser seguir al pie de la letra los consejos del cantautor español Joan Manuel Serrat en uno de sus temas: “Cruza los dedos,/
toca madera./ No pases por debajo de esa escalera./ Y evita el trece/ y al gato negro./ No te levantes con el pie izquierdo.”

Si eso no fuera suficiente, Serrat también recomienda: “Y métete en el bolsillo/ envuelta en tu carta astral/ una pata de conejo/ por si se quiebra un espejo/ o se derrama la sal.”

 

Con información de teleSURtv.net.

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