Más de 90 periodistas murieron en todo el mundo este 2015

El Instituto Internacional de Prensa (IPI, por sus siglas en inglés) publicó un informe en el que da cuenta que 98 periodistas han muerto como resultado directo de su trabajo y otros 35 en circunstancias poco claras. Los números ratifican que este 2015 fue uno de los años más mortíferos para los periodistas de todo el mundo.

En 2015, IPI añadió 98 nombres a su lista de comunicadores muertos por desempeñar su trabajo. Desde 1997 ha contabilizado cientos de trabajadores de prensa que fueron atacados debido a su profesión, ya sea por informes publicados o simplemente porque eran periodistas.

En otros 35 casos, IPI continúa investigando si esos periodistas fueron atacados por desempeñar sus tareas. En un comunicado publicado el miércoles, el instituto afirma que este número “refleja un incumplimiento por parte de muchos gobiernos para investigar a fondo las muertes de periodistas, lo que permite que los casos se marchiten, queden en el olvido y den rienda suelta a que los asesinos maten de nuevo”.

“Mientras que el número de este año está ligeramente por debajo de la cuenta del año pasado, de 100 periodistas asesinados, el resultado final muestra una vez más que estos hechos se conocen muy bien y que se podría superar el trágico récord de 133 muertes en 2012”, dijo el director de Promoción y Comunicaciones de IPI, Steven Ellis.

“Hasta que todos los gobiernos se planteen en serio poner fin a este ciclo de violencia, los asesinos seguirán masacrando periodistas con impunidad”, agregó.

Del total de periodistas asesinados este año, 39 perdieron sus vidas a manos del terrorismo islámico, de los cuales al menos 31 fueron masacrados por el Estado Islámico y sus partidarios en Oriente Medio, África y Europa.

Ese recuento incluye las ejecuciones de 16 periodistas en Irak; las masacres de ocho periodistas en las oficinas de París de la revista Charlie Hebdo en enero y cinco periodistas hallados muertos en Libia en abril; y los asesinatos de dos periodistas sirios en Turquía en octubre. Otros dos periodistas que murieron este mes fueron Ahmad Mohamed al-Mousa, en Siria; y Naji Jerf, en Turquía.

El informe también destaca que al menos cuatro periodistas están desaparecidos: se trata del japonés Junpei Yasuda y de los españoles Ángel Sastre, Antonio Pampliega y José Manuel López. Además, se desconoce el paradero de dos periodistas tunecinos detenidos en 2014 en Libia.

Al menos otros 59 periodistas fueron asesinados en todo el mundo. Sin embargo, IPI fue capaz de vincular sólo 28 de esos asesinatos al trabajo de los periodistas. Eso deja otros 31 casos, principalmente en América Latina y el sudeste de Asia, envueltos en el misterio.

El país más problemático en términos de falta de información fue Honduras, donde fueron asesinados al menos ocho periodistas.

Por su parte, México, el segundo país más mortífero después de Irak y un lugar donde la situación de los periodistas es a menudo comparada con las personas que trabajan en una zona de guerra activa, cierra el año con al menos 11 periodistas asesinados.

En Brasil, dice el informe, seis de los ocho asesinatos podrían estar vinculados directamente a la tarea de los periodistas.

Por último, en todos los países, incluso en los casos en los que los asesinatos fueron vinculados al trabajo de los periodistas, sigue siendo una rareza que el acusado sea llevado ante la justicia.

“Los periodistas pierden su capacidad para informar libremente, el público pierde su capacidad de saber lo que está pasando y la democracia, en última instancia, no puede funcionar”, concluyó Steven Ellis.

Además fueron asesinados en medio de conflictos violentos seis periodistas en Siria, seis en Yemen, cinco en Sudán del Sur, dos en Irak, uno en Somalia y uno en Ucrania.

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