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Fueron de vacaciones a Malasia, acabaron presos y ahora podrían ser condenados a la horca

Son dos jóvenes amigos chilenos que estaban de viaje luego de culminar sus estudios.

Felipe Osiadacz y Fernando Candia.

Fueron de vacaciones a Malasia, acabaron presos y ahora podrían ser condenados a la horca
5 de mayo de 2018 - 12:47

Felipe Osiadacz y Fernando Candia acababan de llegar a Malasia. Los chilenos, de 27 y 30 años respectivamente, se habían conocido hace un tiempo en Nueva Zelanda, donde estuvieron trabajando un año a través de uno de los conocidos programas de Working Holiday. Era el primer día de sus vacaciones en el país asiático y salieron a un bar. Tomaron algo y después de un par de horas regresaron a su hostel, sin pensar en lo más remoto en lo que estaba a punto de ocurrirles.

Ambos dejaron Chile tras finalizar sus estudios. Felipe se había recibido de ingeniero comercial y Fernando, de chef. Quisieron salir a conocer el mundo antes de embarcarse de forma total en sus carreras, pero el destino les tenía preparada la experiencia más intensa, angustiante e incierta de sus vidas para aquella noche de agosto de 2017. Según explicaron los familiares de los jóvenes en un comunicado, un desconocido los abordó en su camino hacia el hostel. Les pidió dinero (les pecheó), se lo negaron y, ante el rechazo, los siguió. La situación empezó a ponerse tensa.

Felipe Osiadacz y Fernando Candia están presos en Malasia desde agosto pasado.

Los chilenos ingresaron al hostel. El hombre, malayo y según el informe forense “bajo los efectos de diversos estupefacientes”, continuó junto a ellos y comenzó a insultarlos. Luego se puso aún más agresivo. Ellos, siempre según el relato de sus familias, le pidieron al recepcionista que llamara a la Policía. Como respuesta a la agresión física del malayo forcejearon, lo contuvieron y lo inmovilizaron “sin ninguna intención de causarle daño, pues todo lo sucedido fue en defensa propia”, afirman los padres de los jóvenes.

Fernando Candia, uno de los chilenos presos en Malasia desde agosto pasado.

Según relataron los familiares de los jóvenes, en ese momento el hombre sufrió un paro cardíaco y murió. Para los chilenos esto también significó algo parecido a la muerte. Desde entonces están detenidos en la cárcel de Sungai Buloh, Kuala Lumpur, capital del país, con casi nulo contacto con sus familias y acusados de homicidio, delito por el que los podrían condenar a la pena de muerte.

Desde que fueron detenidos y por muchos meses, Osiadacz y Candia pudieron comunicarse solo mediante cartas con sus padres. Por eso, hace algunas semanas quebraron en llanto al tener su primera charla telefónica con ellos. Sus abogados defensores buscan que los cargos sean cambiados por otros menos graves para evitar la sanción máxima, y los familiares esperan que el conflicto pueda resolverse vía esfuerzos diplomáticos.

Los dos detenidos en Malasia son el tema de la semana en todo Chile. En las redes estallaron los comentarios sobre el asunto y las familias Osiadacz y Candia emitieron un comunicado dando su versión de los hechos. Allí, desmienten las declaraciones de supuestas personas cercanas a los jóvenes detenidos y ruegan prudencia, ya que cualquier palabra dicha de manera equivocada podría ser fatal para sus hijos.

Según informó el diario chileno La Tercera, hasta ahora las cartas de apelación enviadas por la abogada de Osiadacz han sido rechazadas por la Justicia. Y hay una diferencia cultural que complica la situación de los detenidos: En Malasia prácticamente no hay diferencia entre un “cuasidelito de homicidio” –carácter que quieren darle a los hechos los defensores– y un acto homicida realizado con premeditación.

A la vez, en Malasia han llegado a castigar el narcotráfico con la pena de muerte.

Un antecedente preocupante en este sentido es el del boliviano Víctor Eduardo Parada, de 30 años, que tras ser detenido por tráfico de drogas fue condenado a la horca.

Osiadacz y Candia sufren una dramática espera tras las rejas que ya los llevó a perder 15 kilos y a sufrir una profunda angustia.

Del otro lado del mundo, la desesperación es la misma y así Fernando Osiadacz Larramendi y Maritza Olcay Rivera, padre y madre de Felipe y Fernando respectivamente, apuntan lo más alto posible para intentar salvar la vida de sus hijos: Sebastián PiñeraEl pedido es que el presidente chileno pueda tener diálogo directo con el Rey de Malasia, Mohamed V de Kelantan, quien podría cambiar la calificación del delito de homicidio que pesa sobre ambos jóvenes.

Comunicado de las familias de los chilenos presos en Malasia.

Hasta el momento, las gestiones oficiales son llevadas adelante por la Cancillería a través de la embajada chilena en el país asiático, que viene trabajando para, en principio, impedir que se postergue el inicio del juicio, que aunque se previó inicialmente para el 29 de mayo podría comenzar recién en agosto.

Después de sus vacaciones, Felipe tenía proyectado irse a cursar una maestría a Barcelona, España, y Fernando planeaba iniciar su propio restaurante en Santiago, capital de Chile. Desde aquel minuto fatal en el lobby del hostel, sus sueños quedaron congelados y la muerte rodea el final de su viaje.

 

Con información de La Tercera y Clarín.

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