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Los magos de Oriente: no eran tres ni eran reyes

En la biblia tampoco se los menciona como Melchor, Gaspar y Baltasar

Imagen ilustrativa / Web

Los magos de Oriente: no eran tres ni eran reyes
5 de enero de 2018 - 20:25

La esencia de los tres reyes magos es la epifanía, la revelación de Jesús como el Hijo de Dios cuando los magos de Oriente siguen a la estrella y entregan “ofrendas” en honor a Cristo. La práctica de los obsequios se mantiene, pero lo que muchos no saben es que en la Biblia jamás se expresa que eran tres y que, aquellos que llevaron sus regalos al recién nacido, eran reyes.

Poco se sabe del origen de los Reyes Magos más que llevaron oro, incienso y mirra a María y José para felicitarles por el nacimiento del niño Jesús. Pero, ¿de dónde sale esta historia? ¿Existieron alguna vez estos personajes? Lo cierto es que sí, pero resulta curiosa su fama al ser citados una única vez en la Biblia. Concretamente en el Evangelio de Mateo, donde “se habla de unos ‘magos’, pero no se precisan sus nombres, ni que fuesen reyes ni tan siquiera que fuesen tres”, asegura a los medios Javier Docampo, director del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional de España (BNE).

Este centro atesora en su colección valiosas piezas, como el Auto de los Reyes Magos o códices medievales y renacentistas, que nos permiten reconstruir cómo se forjó la leyenda de los tres Reyes Magos durante la Edad Media, pues fue entonces cuando se forjó la leyenda que conocemos hoy en día y cuando fueron dignificados como ‘reyes’ por primera vez.

La obra no define Melchor, Gaspar y Baltasar como nobles sino como tres astrólogos que debaten sobre el hallazgo de una nueva estrella y su posible significado

La obra no define Melchor, Gaspar y Baltasar como nobles sino como tres astrólogos que debaten sobre el hallazgo de una nueva estrella y su posible significado, algo que relacionan con el nacimiento de un posible Mesías. Para averiguar la verdadera naturaleza del recién nacido, deciden hacerle varios regalos: si fuera un rey de la tierra, preferirá el oro; si fuera un rey del cielo, querrá la mirra. Pero dejará las dos por el incienso. El manuscrito también les muestra visitando el palacio de Herodes, que promete adorar también al Niño, aunque después el monarca reconoce temer el nacimiento del nuevo rey.

El documento data del siglo XIII pero no fue hasta el siglo XVIII que fue descubierto por un canónigo de la catedral de Toledo, Felipe Fernández Vallejo. Se trata de una obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana.

La BNE custodia además otros testimonios artísticos sobre la leyenda de los Reyes Magos, como los dibujos y grabados conservados en el Departamento de Bellas Artes y Cartografías de España, aunque sobresalen las miniaturas de los códices medievales y renacentistas, tanto de libros de horas como de otras tipologías

 

Fuente: La Vanguardia.

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