La Unión

Cuando la educación no conoce límites

Se llama Celso Lezcano, es docente y tiene 38 años. Sufre de una malformación congénita, su brazo se extiende hasta el antebrazo, tiene tres dedos entre ambas extremidades y asegura que nada le dificulta cumplir con el trabajo de maestro, que es recompensado económicamente por poco más de 1.300.000 guaraníes.

Sin manos pero con mucha vocación - Gentileza

Cuando la educación no conoce límites
19 de septiembre de 2016 - 16:24

Es del distrito de Yuty, del departamento de Caazapá, pero enseña en una localidad llamada Mbocayaty, donde se encuentra la escuela San Vicente Ferrer. Es profesor de lengua castellana, guaraní y de educación artística.

No obstante, Lezcano cuenta que nada representa un obstáculo para él. “Tengo mis limitaciones […] eso no me dificulta escribir en la pizarra, planillas, hacer planeamientos… Soy normal”, expresa en un tono gentil.

Por otra parte comentó que en los documentos figura que su salario es el sueldo mínimo, pero con todos los descuentos recibe libremente G. 1.300.000. “Tengo un hijo de tres años… michî, nda che rupytyveima voi” (es poco, ya no me alcanza más), señaló con respecto a su sueldo.

 

Egresado de la Universidad Católica, aclaró que antes de ser docente trabajó en una radio y que vendía chipas y helados para sobrevivir. “Soy de familia humilde, tengo que trabajar para salir adelante. Mi vida no fue fácil para llegar hasta donde estoy”, apuntó.

Agrega que no cree necesitar una prótesis, dice que no depende de nadie para cumplir con su rutina diaria.

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