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Condenado a 24 años de cárcel: Le dio pésames a la familia y al día siguiente se entregó porque era el asesino

Un hombre fue condenado este martes a 24 años de cárcel por el asesinato de la estudiante de psicología y acróbata Melisa Tuffner, a quien atacó a golpes y puñaladas en una calle de la localidad de Temperley. Fue a la casa de los familiares de la víctima para dar sus pésames y después se entregó resultando el asesino.

Familiares de Melisa Tuffner, antes de la sentencia. / Foto: Clarín.

Condenado a 24 años de cárcel: Le dio pésames a la familia y al día siguiente se entregó porque era el asesino
14 de noviembre de 2017 - 13:50

Un hombre fue condenado este martes a 24 años de cárcel por el asesinato de la estudiante de psicología y acróbata Melisa Tuffner, a quien atacó a golpes y puñaladas en una calle de la localidad de Temperley, Provincia de Buenos Aires, en 2015, de acuerdo a la sentencia publicada en tribunales de Lomas de Zamora.

Los jueces Nicolás Amoroso, Gustavo Ramilo y Alejandro Garlata dieron comienzo a la audiencia prevista para las 10:00 horas con algo de retraso en la sala de juicios de la planta baja del edificio de Camino Negro y Larroque, en Banfield.

Durante los alegatos, el fiscal Pablo Pando había pedido que Óscar “El Buey” Sosa, de 30 años de edad, ahora condenado, reciba la pena de 25 años de prisión por homicidio simple, ya que no se pudo determinar cuál fue la motivación que lo llevó a cometer el crimen.

Por su lado, la defensa había solicitado la absolución de su cliente por falta de pruebas o, de manera subsidiaria, una condena de ocho años.

Al exponer ante el Tribunal Oral Criminal 8 de Lomas de Zamora, Pando dio por acreditado que el hecho sucedió en la tarde del domingo 19 julio de 2015, cuando Sosa vio en la calle a Tuffner, de 22 años de edad, y comenzó a perseguirla mientras ella se dirigía al centro cultural “El Gringo Viejo”, ubicado en Glew, también en la Provincia de Buenos Aires.

La joven tenía pensado ir a ese lugar luego de encontrarse con su familia en el Estadio Alfredo Beranger, cancha del club de fútbol Temperley, del cual era fanática. Sin embargo, nunca llegó, ya que antes los vecinos la encontraron tirada en la vía pública gravemente herida y agonizando.

Melisa fue trasladada a la Unidad de Pronta Atención (UPA) de Longchamps, donde los médicos constataron que presentaba “dos heridas punzocortantes” profundas en la cabeza, una en la parte posterior y otra en la sien, y un corte en la cara, además de golpes en varias partes del cuerpo.

Cuando sus familiares se enteraron, tramitaron su traslado al Hospital Sirio Libanés, en el barrio capitalino de Villa Devoto, aunque llegó con muerte cerebral y finalmente falleció a tres días después.

El fiscal citó como prueba más relevante contra Sosa las imágenes de cámaras de seguridad de un gimnasio y de una peluquería en las cuales se captó el momento en que el ahora condenado iba persiguiendo a Melisa mientras miraba hacia los costados y trataba de esconderse.

Si bien las cámaras no tomaron el ataque, se los ve doblar en una esquina y a 100 metros de allí es donde la joven fue halla gravemente herida, sin que le hayan robado nada y sin signos de abuso.

A poco de cumplirse el mes del asesinato, el 16 de agosto, “El Buey” –apodo que se ganó luego de que su concubina lo dejara por un amigo mientras él estuvo preso por robar una despensa del barrio– fue a darle el pésame a Marcelo Tuffner, padre de Melisa.

“Me había sorprendido que no hubiera venido antes. Es un pibe al que siempre le di una mano. También se ponía a conversar con ‘Mel’. Ella le daba consejos. A veces le comprábamos unos sandwiches que vendía casa por casa y otras le dábamos plata para los cigarrillos”, relató Tuffner.

Un día más tarde, cerca de las 17:00 horas, el sospechoso se presentó en la comisaría. Dijo que quería dar explicaciones. La fiscal de la causa, Mabel Lois, solicitó su detención y ordenó allanamientos. “Hace dos meses y medio, su pareja, con la que tiene dos hijos, lo echó de la casa por violento. Desde ese momento fue deambulando por distintos lugares”, detalló una fuente de la causa.

Si bien no realizó una confesión, los policías que lo recibieron ese día declararon que dijo: “Me vengo a entregar, sé que me están buscando. Mi alma es impura, sé por qué Dios me puso aquí”.

Luego, el hombre se reconoció en los videos, pero aseguró que él no había matado a Melisa, diciendo que ni se percató que la habían atacado porque él se había ido directamente a su casa.

Por otra parte, se valoraron los testimonios de familiares de la víctima que aseguraron que Sosa era una persona “aterradora” que provocaba “miedo” a las mujeres del barrio, incluso a Melisa.

La hermana de la víctima, por ejemplo, señaló que siempre se sentía “acosada” por el sospechoso “porque constantemente le decía cosas”.

Además, una prima del acusado contó al tribunal que “El Buey” intentó abusar de su hija, le tapó la boca y le advirtió que si hablaba iba a matar a sus padres.

Por su parte, la ex mujer de Sosa, con quien tiene dos hijos, aseveró que tras separarse de él hace varios años lo denunció por violencia de género.

Otra mujer relató que luego del hecho se encontró con la hermana del ahora condenado, quien le manifestó que Sosa había sido el responsable aunque no pudo ser citada porque no se puede declarar contra un familiar.

Para la sentencia, también se tuvo en cuenta que el “El Buey” tiene antecedentes por robo con arma blanca y el informe de psiquiatras que señalaron que Sosa es “desadaptado socialmente y tiene delirios místicos y religiosos”.

 

Con información de Clarín.

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